BIOGRAFÍAS

Valerio Fuenzalida

País: Chile

Nació en Ecuador y es Licenciado en teología por la Universidad Pontificia Católica de Chile en 1961, donde es catedrático. También aquí haría sus estudios de producción en televisión. Hizo un máster en ciencias bíblicas en el Instituto Bíblico de Roma en 1963. Los medios públicos tienen una gran importancia para la democracia, para lograr una mejor calidad de vida para las personas, para nuestros hijos, para las etnias que están desintegradas y oprimidas en muchos lugares”.

En un diálogo con OCLACC, (Organización Católica Latinoamericana y Caribeña de Comunicación) expresaba: “considero necesario repensar nuestros medios públicos y sacarlos de esa nefasta tradición de propaganda y de uso gubernamental para convertirlos en medios en donde efectivamente dialoguen y estén al servicio de las audiencias rurales. Creo que en América Latina debemos hacer un proceso de reflexión, de crítica hacia el pasado; de autocrítica, y de querer tener nuevas formas de construir ciudadanía a través de medios públicos".

Afirma que los medios públicos no solo son cuestión de propiedad o de gestión sino de una programación que incluya "formas nuevas de producción de radio y televisión, de alcance masivo, que llegue efectivamente a la ciudadanía. Un medio público sin ciudadanía es una contradicción”. ”Es necesario hacer también una reflexión crítica, un intercambio de experiencias y de pensar en la gente, en las audiencias, pensar en nuevas formas de llegar a ellos en innovación, en entretenimiento, en ficción, en todas las formas para llegar con nuestros mensajes y mejorar su ciudadanía, su participación, la unidad democrática, la organización y la calidad de vida". Reconoció que en América Latina ha sido una tendencia que los medios públicos hayan sido apoderados por los gobiernos, y especialmente por las dictaduras "para sus intereses dictatoriales, o los que fueren, pero tenemos que abandonar esta tradición, criticarla, denunciarla, demostrar que es inútil, que no sirven para nada, y construir medios públicos distintos y que estén al servicio de la audiencia y que estén dirigidos de tal manera que garantice que en efecto están al servicio del público y no de intereses gubernamentales o de partidos políticos o con intereses caudillistas".

Los medios públicos pueden ser buenos aliados para promover una cultura solidaria, siempre y cuando en los programas que se produzcan se hagan con la "sensibilidad para captar estas experiencias de vida. No es suficiente solamente querer hacer esto. Hay que también aprender a hacer, y por lo tanto el intercambio de experiencias es muy importante". Ha trabajado como jefe de estudios cualitativos en la Dirección de Programación de la Televisión Nacional de Chile y como profesor en la Cátedra UNESCO de Comunicación Social.

Publicaciones - "Jóvenes y Reality Show". Publicado por CNTV. Santiago. Julio 2003; pp. 54-56. - "A una década de la Reforma de la TV chilena. I. El pluralismo informativo". Publicado de modo abreviado en revista electrónica Asuntos Públicos Nº 320, 18/06/2003. - "A una década de la Reforma de la TV chilena. II. Programación de Entretención". Publicado de modo abreviado en revista electrónica Asuntos Públicos Nº 325, 02/07/2003. - "Situación de Medios Masivos en Chile". Publicado en TELOS Nº 56, julio-septiembre 2003; Madrid. pp. 140-143. - "The Reform of National Television in Chile". Chapter five in "Latin Politics, Global Media", obra colectiva editada por Elizabeth Fox & Silvio Waisbord. University of Texas Press. 2002. Austin. - "Evolución histórica de la TV en Chile", capítulo del libro colectivo "Historias de la TV en América Latina", bajo la edición de Lorenzo Vilches & Guillermo Orozco. GEDISA. 2002. Barcelona. - "Televisión Abierta y Audiencia en América Latina". Ed. Norma. 2002. Buenos Aires. - "Expectativas Educativas de la Audiencia Televisiva". Ed. Norma. 2004. Buenos Aires. Valerio Fuenzalida destaca por creer en la potencial influencia cultural de la televisión. Una tarea que no se hace como es debido según él por el coste y las condiciones de ejecución. Piensa que aquello que no logró la escuela tal vez se podría conseguir a través de la televisión. La ausencia de contenidos culturales se denuncia a la vez que se echa en falta. El análisis semiótico tradicional sostenía que el texto televisivo era cerrado y unívoco y no dejaba espacio para la disputa o el acontecer cotidiano ni para el conflicto social. Algunas teleseries de Suramérica presentan una trama que sirven como pretexto para examinar complejas relaciones e ideas sobre la cultura contemporánea. Exhibían una discusión sobre autoridad y poder, lo masculino y lo femenino, la familia y la comunidad… Newcomb sugiere que esa mezcolanza de significados, problemas, e ideas socio-culturales es la esencia de la televisión. Según Valerio, para el pobre, el televisor es una manera de contactar con otros horizontes y como gratificación a una vida con pocas alternativas. Los anuncios se muestran agresivos, especialmente para los niños, a los que se les presentan cosas inalcanzables. Para una persona de recursos, la televisión aparece como ofertas de posible consumo. Otra de las reflexiones de Valerio es que frente a la información televisiva oficial en Latinoamérica, censurada y sesgada, frente a las prolongadas campañas de persuasión ideológica por TV, muchos países latinos optan por la incredulidad. Algunos sintonizan otros canales internacionales para ver las noticias por ejemplo. Valerio también incide en la regionalización geográfica de la televisión, esto es, la construcción de emisoras – productoras locales, en vez de la retransmisión de programas producidos en estudios locales. Con esta descentralización de las realidades locales y la exhibición de experiencias creativas se genera confianza en las propias capacidades. De este modo Fuenzalida considera que la producción independiente y autónoma de las estaciones de TV, puede ampliar la creación cultural televisiva nacional en América Latina. Con esta descentralización de la TV se desconcentra la capacidad de crear productos culturares. Esto sirve para introducir diversidad y así disminuir la homogeneidad del discurso de las grandes empresas que controlan los medios. Se ataca la idea de “mi mensaje es el único y el mejor”. Como resumen estas son las aportaciones del autor: · descentralización de productos culturales · animar a la mayor participación en la programación para aumentar la democracia de los medios, que cuenten con el pueblo · no permitir que los medios sean utilizados para cumplir intereses gubernamentales sino ponerlos al servicio de las comunidades · reflexión crítica La manera en la que hoy se podrían poner en práctica sus ideas empezaría con la idea de esa descentralización, facilitando la invención de nuevos formatos televisivos que no fueran creados por grandes compañías ni famosos magnates que no saben cuales son las necesidades de la población. Los números son lo único que importa, y los espacios culturales siempre quedan en el olvido. Desde las televisiones locales se podría iniciar el movimiento hacia lo que sugiere el autor. Enseñar desde las escuelas a ser crítico y no formar a alumnos que únicamente serán receptores de todo lo que se les dice y posteriores transmisores de la cultura dominante sin dejar espacio para la propia expresión. Las nuevas tecnologías permiten hoy una mayor participación de todos y también nuevas formas de expresión. Inventos como las redes sociales pueden servir a intereses comunes e ideas grupales que pueden ser el comienzo de la descentralización a la que alude el autor. La tecnología hará que los contenidos creados sean rápidamente difundidos y posibilitando que cada uno pueda aportar su propia reflexión.

Fuente: http://educacion-comunicacion.wikispaces.com/Valerio+Fuenzalida

Compartimos un trabajo realizado por Guilleromo Orozco sobre el aporte de Valerio Fuenzalida para Televisión, audiencias y educadores

 

 

 

Les  ofrecemos también el siguiente trabajo: Televisión para el desarrollo: Nuevos significados, fin de los mitos.


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